“Mujer maravilla”, “drama queen”, “pedazo de carne”, “sufrida” y “transformer” son 5 tipos de chicas que -te aseguramos- no quieres ser.
La mayoría de las chicas modernas nos gustaría ser una “ mujer maravilla ”. Ya sabes, la típica fémina exitosa en el trabajo, que gana un muy buen salario y cuya vida parece perfecta. Esta case de súper mujer parece tenerlo todo: la carrera, la familia, el novio, los viajes, el cuerpo...
Pero, lo creas o no, una “wonder woman” es el primer tipo de mujer que no querrías ser, ya que es completamente imaginaria, irreal y de ficción. ¿Qué mujer en este mundo lleno de cosas que hacer y de obligación en áreas tan distintas, podría alcanzar el éxito y la perfección en cada una, y además, sentirse “maravillosa”?
En el plano de la vida real, la “mujer maravilla” es una mártir de sí misma, ya que está convencida de que puede hacerlo todo bien -y al mismo tiempo-, así que en su afán de ser perfecta pondrá el trabajo, la familia, la pareja , el ejercicio y los amigos en primer lugar, y ella -pobrecita- quedará en el último.
La “drama queen”
Muchas chicas encajan en este segundo tipo de mujer “indeseable”, pero no se dan cuenta. Yo misma he sido un reina del drama muchas veces y no es nada positivo. Esta clase de mujer tiene poco de reina y mucho de bufón , ya que se la pasa “actuando” con exageración respecto a todo lo que sucede en su vida.
En opinión de una “drama queen”, a nadie en el mundo le suceden las cosas que a ella, tiene pésima suerte, los hombres la tratan mal y casi todas las personas tienen algo en su contra. Este tipo de mujer es en extremo emocional, pero carece de toda perspectiva; no es capaz de dimensionar el verdadero tamaño de sus sufrimientos y lo peor de todo ¡es que los externa!
El “pedazo de carne”
Seguramente reconoces a este tipo de mujer; quizá hasta hayas envidiado a alguna de ellas. Son chicas muy atractivas y sensuales a las que les gusta exhibir su cuerpo al extremo para captar la atención de los hombres.
Ser sexy no es malo, pero la diferencia entre un “pedazo de carne” y una mujer seductora, es que a la primera le contenta ser considerada un objeto para los varones, y a la segunda le gusta la atención que recibe, pero le molestaría que la estereotiparan sólo por ser atractiva.
Una mujer “piece of meat” sólo se valora a sí misma por su aspecto, y su autoestima depende de la aprobación de los varones. ¡Súper triste!
La “sacrificada”
Esta clase de chica existe en grandes cantidades, aunque han disminuido con el correr del tiempo y la modernidad. Se trata de mujeres mártires y sumisas que anteponen las necesidades de todo al mundo a las suyas y suelen manejar un bajo perfil.
Una clásica “sacrificada” es la mujer que no discute con su novio o esposo, aunque esté en desacuerdo con algo; también es la madre abnegada que dejó atrás sus sueños profesionales porque su esposo no la deja trabajar o porque se siente culpable de dejar a sus hijos (adolescentes) solitos.
También es la amiga caritativa a la que todos le piden favores, pero nunca se los retribuyen, o la “mejor amiga” de un hombre que sabe que está enamorada de él, pero que la usa como compañía temporal aunque no al quiere como pareja estable.
La “transformer”
Esta mujer es una loca . Puede parecer una persona completamente normal, pero basta con que un obstáculo indeseable se le ponga en el camino para que se transforme en un monstruo. Este obstáculo puede ser tanto real como imaginario y su espectro es bastante amplio: celos, envidia, tristeza, deudas, problemas en el trabajo, etcétera, etcétera, etcétera.
Una “transformer” es un tanto bipolar . Puede ser amable y comprensiva en ciertas circunstancias, pero si le llega un estímulo que toca sus fibras sensibles, es probable que enloquezca y nadie sepa por qué . Por ejemplo, es común que estas chicas seas las amigas e hijas más comprensivas del mundo, pero que con su pareja se lleven terrible y sean incapaces de ponerse en su lugar.
También es común que en el trabajo todo el mundo las odie por duras e inaccesibles, pero que sean las personas más amorosas y dulces en otro contexto. Lo que les da su toque indeseable a las “transformers” es que nunca -o casi nunca- se sabe qué esperar de ellas.

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