martes, 17 de marzo de 2015

Sí, cantar en la ducha hace bien

Al cerrar la puerta del baño sentimos que podemos dar rienda suelta a nuestros ‘dotes de cantantes’. Quisimos saber el porqué de este placer y cuáles son sus beneficios


Radios y parlantes bluetooth con agarre de succión para instalar en cerámicas o azulejos. Por supuesto, resistentes al agua, inalámbricos y, algunos, hasta con tecnología para contestar llamadas, tal como sucede con algunas duchas parlantes que se conectan a un smartphone. Adelantos ideales para quienes adoran cantar en la ducha.

Todo comienza por sentir que se canta mejor. Pero más bien se hace con menos esfuerzo. Karin Friedli, directora de los coros Alumni UC y Facultad de Medicina UC, comenta: “El material del que suele estar construido el baño (azulejos, cemento, loza, etc.) permite que la voz resuene más y no sea ‘ahogada’ por elementos como alfombras o cubrepisos.

Lo otro es el vapor del agua caliente. Al parecer, humecta las vías respiratorias, sentimos la garganta y la nariz más despejados y, por ende, percibimos que cantar se vuelve más fácil”.

Andrés Ortega, otorrino del Centro de Voz de Clínica Las Condes, lo confirma y explica que al cantar vibran las cuerdas vocales y su fricción se aliviana en el húmedo y cálido ambiente de una ducha: “Para cantar queremos que (las cuerdas) siempre estén húmedas, y ahí se canta con las cuerdas hidratadas”. “Ausentes de público, cantar en la ducha se transforma en puro placer individual, y lejos de críticas de afinación o de fonética florecen los ‘guachuguachuguein’ y los lalalá de las canciones en seudoinglés”, siente Karin Friedli.

Raúl Carvajal, sicólogo de Clínica Santa María, agrega: “Es, muchas veces, el único instante del día en que estamos solos, donde no tenemos que dar explicaciones por lo que hacemos, por eso nos inspiramos y lo disfrutamos tanto”.

Y si se aprovecha cantando, mejor todavía. “Habitualmente, cuando lo hacemos es respetando nuestro ritmo interno y nuestro tono. Aunque objetivamente no sea bueno, lo sentimos como si fuese el mejor. Sumado a que elegimos canciones que nos gustan y, por ende, nos conectamos con estados asociados a experiencias pasadas agradables, cantar siempre será una manera sana de expresarnos”, afirma el sicólogo.

“Al cantar se ejercitan los músculos vinculados con la respiración, como el diafragma y los músculos intercostales. También se moviliza el aparato resonador: los labios, la lengua y los músculos de la cara”, dice Andrés Ortega, y añade que, incluso, se vincula con fomentar la elasticidad de la piel.

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