Hasta ahora, los expertos han advertido sobre los riesgos para los más pequeños de comer frutos secos enteros.
Una investigación realizada en Reino Unido sugiere que, al contrario de lo que suelen indicar los médicos, permitir que los bebés coman maní puede ayudar a evitar que desarrollen alergia a ese alimento.
Se trata del primer estudio que sugiere que comer determinadas comidas puede ser una forma eficaz de evitar alergias.
Según la investigación, niños con alto riesgo a padecer alergias que comieron maní hasta los 5 años tenían un 80% menos de probabilidad de desarrollar una alergia que aquellos que no comieron ese fruto seco.
Los investigadores del King's College de Londres afirmaron que los resultados podrían llevar a elaborar nuevas directrices en materia de salud pública.
Hasta ahora los expertos han advertido que los niños pequeños nunca deben comer frutos secos enteros por riesgo a ahogarse.
Las reacciones alérgicas al maní varían: desde problemas respiratorios e inflamación de la lengua hasta dolor, náusea y, en algunos casos, la muerte.
Un maní al día
El equipo de investigación en Londres concluyó que los niños judíos en Israel que comenzaron a comer cacahuetes tempranamente en la vida tenían niveles de alergia diez veces más bajos que los menores judíos en Reino Unido.
El ensayo, publicado en el New England Journal of Medicine, se realizó en bebés de tan sólo cuatro meses y que ya habían desarrollado eczema, una señal temprana de alergias.
Se utilizaron las pruebas de punción cutánea para identificar a los que aún no habían desarrollado alergia al maní o sólo tenían una reacción muy leve.
Sofia Magnuson, quien tiene ahora ocho años, tuvo que ingerir productos de maní como parte del estudio.
Los niños menores de 5 años no deben comer cacahuetes enteros, debido al riesgo de asfixia, por lo que a la mitad se les dio una merienda a base de maní. La otra mitad continuó evitando cacahuetes.
El ensayo indicó que, por cada 100 niños, 14 normalmente desarrollarán una alergia a la edad de 5.
Pero con la terapia la proporción se redujo en un 86%, a sólo dos de cada 100 niños.
Incluso los pequeños que ya se estaban volviendo sensibles a los cacahuetes se beneficiaron. Su tasa de alergia se redujo de 35% a 11%.
El investigador principal, Gideon Lack, le dijo a la BBC: "[Fue] emocionante darnos cuenta por primera vez que con respecto a la alergia, en realidad podemos prevenir realmente el desarrollo de la enfermedad".
"Representa un cambio real en la cultura".
Lack dijo que los niños de alto riesgo "deben ser examinados, hacerse pruebas de punción cutánea y recibir asesoramiento dietético, en la mayoría de los casos, antes de la introducción temprana de maní".
"Nos damos cuenta de que esto va en contra del asesoramiento previo, pero es muy esencial que enfoquemos nuestra atención a este grupo de niños y frenar esta creciente epidemia de alergia al maní", añadió.
Hasta 2008 se informó a las familias en situación de riesgo en Reino Unido que evitaran activamente los productos de maní y otras fuentes de reacciones alérgicas.

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